La lectura nos abre puertas a mundos y universos sin límites. No es gratuita la frase que el poeta y guionista inglés, Joseph Addison, acuñó indicando que “leer es para la mente lo que el ejercicio físico es para el cuerpo”, estimulando el conocimiento, la concentración, la percepción de diferentes realidades y la creatividad.

Sin embargo, los índices en Chile respecto a lectura y comprensión lectora, no son muy alentadores. Según el más reciente estudio de la Consultora GFK Adimark nuestro país presenta un 40% de personas que aseguran leer al menos una vez por semana, encontrándose por debajo del promedio mundial de lectura de 59%. La buena noticia es que las nuevas generaciones contenidas en jóvenes entre 15 y 29 años son los que presentan la mayor frecuencia de lectura. Es allí donde debemos hacer el mayor énfasis para crear una sociedad cada vez más interesada en las letras.

Por el lado de la comprensión lectora, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo y Económicos (OCDE) señala que solo el 5% de los profesionales a nivel nacional entienden lo que leen, siendo la media mundial 21%, un diagnóstico preocupante y que nos demanda mejores políticas en materia de educación, con cambios curriculares, culturales y mayor énfasis en el fomento lector.

Frente a cifras tan alarmantes, son de gran relevancia las iniciativas que despiertan el interés o propician el reencuentro con los libros, como lo es la Feria Internacional del Libro Zicosur (FILZIC) para Antofagasta, el norte de Chile y el país entero.

Con casi una década de haber sido creada, la FILZIC es un referente de la lectura que logra a través de diferentes manifestaciones artísticas acercar a la comunidad al mundo de la literatura. Esta es una estrategia de encuentro muy eficaz, una solución que debe permanecer y el Estado está en la obligación de perpetuarla.

Como atacameña resalto que este año la feria hará un homenaje a las tradiciones y legado de las culturas ancestrales, por la vía del rescate de sus letras, fonética, ritmos, sonidos e historias, con presencia de literatura de los distintos pueblos que habitaron el continente. Esto pone en valor a nuestros pueblos originarios que por años han sido maltratados y olvidados por el Estado. A ellos les debemos lo que somos como ciudad, región y país.

Mis felicitaciones a quienes han sido los responsables de mantener viva y cada vez más fuerte a la FILZIC. Que este 2019 sea el año del abrir nuevas puertas de conocimiento, de ejercitar nuestra mente y de estimular nuestra creatividad para transformar nuestras propias realidades e influir el desarrollo de Antofagasta.