Alberto Fuguet, en la Feria Internacional del Libro Zicosur FILZIC 2018

Alberto Fuguet, en la Feria Internacional del Libro Zicosur FILZIC 2018

“Tener una fiesta anual literaria se transforma en un rito. acerca y demuestra que los libros no asustan”

Alberto Fuguet

El escritor, uno de los protagonistas de Filzic 2018, reconoce que tiene una “deuda” con Antofagasta en materia cinematográfica que espera cumplir algún día. Su visita ya es esperada por cientos de antofagastinos.

Para hablar o escribir de la trayectoria literaria de Alberto Fuguet (1964) tendríamos que completar varias páginas y ediciones en los medios; su vida es extensa en relatos, experiencias y obras.

Esta vez, el escritor nos da una pincelada de la actualidad, sus ideas recientes y de la gran oportunidad que tiene de reencuentro con el público antofagastino gracias a su participación en la VIII versión de la Feria Internacional del Libro Zicosur (FILZIC 2018), que se encuentra totalmente confirmada.

De Fuguet podemos decir que es escritor, periodista, sociólogo y director de cine. Pasó su infancia en California. En 1991 publicó su primera novela, “Mala onda” y desde entonces su “matrimonio” con las letras nunca más se separaron, sí, muchos distanciamientos, alegrías y peleas, pero nunca un quiebre definitivo.

Un peso pesado de las letras que llega hasta Antofagasta en donde hablará sobre su último libro “VHS (unas memorias)” y otros temas del Chile social y literario.

Sobre el Chile actual ¿Qué tipo de libro o temática te inspira a escribir? ¿Cuál sería el título de ese texto?

Es raro pero lo actual es lo que me inspira, pero no soy capaz de rotularlo. Claramente el nuevo cambio en Carabineros no me gatilla una novela. Si cómo periodista la actualidad es fascinante. Y algunas cosas quedan: modas, tendencias, contradicciones, rencillas, roces. Yo trato de inspirarme en temas que, por un lado, son míos y me dicen cosas a mí y, por otro, que tenga una relevancia mayor que yo. Es decir: que le podría interesar a otros, que gente que no conozco pueda empatizar con mi historia.

Desde casi siempre que mis libros son actuales, transcurren en un ahora que, claro, con el tiempo pasa a ser un pasado. Para Sudor me fijé en los últimos días de la administración Piñera sin saber que regresaría y, a su vez, en la aparición de las aplicaciones para ligar. No me gusta hablar de lo que estoy escribiendo. Pero para responderte: me parece que algo que me inspira (que me llama la atención, digamos) es que la gente está algo saturada con tanta info. Que quizás tantas cosas cansa. Que por estar tan comunicados terminamos no comunicándonos. Veo más soledad de lo que se cree.

Pero insisto: ni Chile ni la actualidad es lo que me inspira. Ni sé bien que me inspira. Si sé que siempre se cuela Chile y la actualidad, claro.

Sobre el tema inmigratorio ¿Qué opinas de este denominado “nuevo” Chile?

No sé si es tan nuevo: Chile es un país de inmigrantes. O lo fue y ahora está claro que lo es de nuevo. Me parece un fenómeno fascinante: la mezcla, el aporte, la hibridez. Además del empoderamiento que implica vivir en un país donde tanta gente diversa desea venir. Por algo será. La sangre de la inmigración es una de esperanza. Ven lo que otros no ven, tienen energía.

Sin duda provoca roces y los propios inmigrantes deben ser fuertes. Yo siento que fui dos veces uno. Yo llegué a Chile como una suerte de extranjero por lo que empatizo mucho. Y sin duda el arte está atrasado con el tema de inmigración. Yo espero ansioso una gran novela, disco o música de un inmigrante o hijo de inmigrante. Creo que será fascinante escuchar sus propias voces.

¿Cómo recibió la noticia del “Oscar” obtenido por el cine nacional? ¿Cuál de sus libros llevaría a la pantalla grande?

Con mucha alegría y entusiasmo. Además, Lelio es un cineasta de verdad, un autor, un tipo que sabe pero que además ha bebido del cine, que le gusta el cine. Es un tipo sensible y sus cintas tienen un sello propio. Su cinta ganadora se parece mucho a sus otras películas y eso me parece clave. Todos salen ganando. Respecto a qué novelas mías: creo que Sudor, si tuvieran mucha libertad sexual, funcionaría bien como miniserie. Ya se hizo Tinta roja hace años en Perú. Casi se hizo y está en veremos una adaptación al teatro de No ficción. Me intriga más que otro se me acerque y me diga: deseo adaptar este cuento o esta novela. Si sé algo: no me corresponde a mí adaptarme a mí mismo. Eso me parece poco interesante.

¿Cómo valoras el aporte de FILZIC en la educación y el aporte cultural que se entrega en regiones?

Es clave. Tal como la FIL en Santiago, o la de Buenos Aires, el tener una fiesta anual literaria se transforma en un rito. Acerca y, por sobre todo, demuestra que los libros no asustan. Esa es la meta de una feria: convocar, reunir, celebrar. Todo el aporte educacional y cultural viene después del estímulo inicial. Festejar. Que la gente pasee y mire y hojee, o mire un libro o escuche una charla. Que vayan escritores a la región y hablen como yo ahora en la prensa es algo que se da básicamente por el marco de la Feria. El rito anual es lo que más me gusta y que sea al aire libre y bajo el sol y cerca del mar. Llega mucha gente y con todos los acentos: eso al final es lo que más me gusta de esta feria.

A más de 25 años del lanzamiento de “Mala Onda. ¿A quién le tienes “Mala Onda” en este momento?

Mala onda se lanzó en diciciembre del 91 así que en rigor tiene casi 27 años, más que muchos lectores que la leen por primera vez. Tengo más buena onda que mala onda. La mala onda se va quitando con los años. Uno obvio recuerda enemigos, traiciones y tropiezos. Lo que me produce mala onda es ver como el tiempo se me va. Que uno no puede hacerlo todo. Que a veces uno es menos creativo de lo que quisiera.

¿Sobre qué temática te gustaría escribir, y que aún no has podido hacer?

Estoy en deuda con un libro (novela, memorias quizás) acerca de los 80s, la dictadura como la viví yo en la Escuela de Periodismo. Es algo que deseo hacer y nunca he hecho. También quedé con la bala pasada y no poca frustración por no poder filmar en Antofagasta y Tocopilla, mi adaptación de El Empampado Riquelme de Francisco Mouat. No resultó no más. Estuve mal asesorado: pensamos que sería muy caro y ahora entiendo que pudo ser muy barato. Tengo un corcho en mi escritorio con ideas, proyectos. Espero poder lograrlo. Más que temas, creo que son aristas de un mismo tema del que siempre escribo. Ya sé cómo soy yo y sé cómo son mis personajes: un poco inadaptados y aterrados de adaptarse.

2018-04-07T14:14:06-03:0022 marzo, 2018|ENTREVISTA - FILZIC ANTOFAGASTA 2018|